04 de Junio de 2006
Fuente: El Mercurio
Andrea Repetto
Centro de Economía Aplicada U. de Chile
Hombres y mujeres no hemos nacido iguales. Quizá es en el mercado laboral donde las diferencias son más evidentes, pero éstas no parecen estar vinculadas a la educación. De hecho, la escolaridad media de hombres y mujeres mayores de 15 años en Chile es casi idéntica, y esas diferencias no existen en la fracción de estudiantes menores de 24 años. Sin embargo, la participación laboral femenina es mucho más baja que la masculina: 36% de las mujeres participa versus el 71% de los hombres. Esta brecha existe en todos los países. Y aunque la intervención femenina se elevó en ocho puntos entre los últimos censos, la tasa en Chile es más baja que en países de desarrollo similar.
Las disparidades de género en este mercado son heterogéneas. Las mujeres pobres tienen trabajos más esporádicos e informales y un mayor desempleo. Las profesionales escogen ocupaciones de menor remuneración. Su ingreso a la fuerza laboral es tardío y no es extraño que la dejen después de la maternidad. Por último, hay discriminación salarial en todo el espectro: a un mismo nivel de educación y experiencia para la misma tarea, hombres y mujeres perciben distintos sueldos.
La disponibilidad de cuidado para los hijos es crucial para las mujeres más pobres. Según la Casen, el 22% de las mujeres entre los 20 y 29 años del quintil de menores ingresos no busca trabajo porque no tiene con quién dejar a sus niños. Sólo el 4,7% del mismo segmento etario del quintil más rico tiene ese problema. En EE.UU.por cada 10 niños menores de 5 años que acceden a la educación pública, 3 madres solteras entran a la fuerza laboral.
Las mujeres más educadas se ven relativamente más afectadas en el acceso a cargos directivos. Excepto en el nuevo gobierno, las mujeres están casi ausentes de estos cargos. Esto se debe en parte a que no suelen ser consideradas para estas funciones. Pero también a que buscan trabajos menos competitivos. Un estudio reciente (Niederle y Vesterlund, 2006) muestra que ellas evitan ambientes de competencia, aun cuando tengan las mismas habilidades que los hombres.
Por último, existen códigos laborales que tienen un tinte masculino:¿qué mujer con hijos desea realizar reuniones de trabajo después de las 6 pm?
En la medida en que el país se desarrolle aumentará la integración femenina a la fuerza laboral. Las ganancias en crecimiento tal vez superen a las que genere el cambio tecnológico. A las tasas de desempleo actuales, 10 puntos de mayor participación generarían una ganancia de casi 5 puntos de crecimiento por una vez. Sin embargo, aumentar la participación será difícil de conseguir sin un acceso más amplio a empleos y horarios flexibles, y sin una red universal de cuidado infantil.
Y más allá de la participación, ¿llegarán las mujeres por sí solas a ocupar cargos altos sin leyes ni intervenciones? La última palabra sobre este tema está aún por escribirse. Por ahora, al menos la evidencia en Estados Unidos muestra que esta política no siempre logra beneficiar a quienes pretende favorecer.
¿Qué mujer con hijos desea realizar reuniones de trabajo después de las 6 pm?
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