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Claudio Orrego
A retomar la modernización del Estado
[26/05/2006] Hoy tenemos que poner un énfasis permanente en modernizar, mejorar, acercar la gestión pública a la gente, todos temas en los cuales se ha bajado la guardia o en que nos hemos estancado.

26 de Mayo de 2006
Fuente: El Mercurio
Por: CLAUDIO ORREGO - Alcalde de Peñalolén

Un informe del Institute for Management Development (IMD) reveló que Chile bajó del puesto 19 al 24 en el ranking de competitividad mundial. La presencia de nuevos actores que escalan con fuerza en esta importante medición es una de las causas de la baja. En todo caso, más allá de las explicaciones, es un buen momento para chequear cómo están funcionando todas las piezas de este rompecabezas.

Un elemento que repercute con gran impacto en este ámbito es el nivel de modernización del Estado. Para responder a la pregunta de ¿cómo va esto?, uno puede tener dos miradas. Una positiva y una negativa. Voy a partir por la primera.

¿Dónde estaba el Estado hace 15 años, y dónde está hoy? En el pasado reciente el tema era privatizar el Estado porque algunos lo consideraban "inmodernizable". El problema parecía ser el Estado mismo, más que su funcionamiento. Lo que ha cambiado es que ahora existe un consenso de que esta disputa era falaz. Un país que quiere desarrollarse tiene que tener un mercado y un Estado que funcionen bien, y que este último evite monopolios, garantice seguridad y cohesión social, garantice la competencia y los derechos del consumidor.

Además, se rompió el mito de que el Estado no puede hacerlo bien. Hoy tenemos entidades públicas que son buenas a nivel mundial, tanto a nivel público como privado. La gente hoy va a Fonasa o a Impuestos Internos y siente que el estándar de ese servicio es infinitamente mejor que muchas empresas privadas. Como país logramos demostrar que la mediocridad tiene más que ver con la naturaleza humana que con la propiedad de quien manda. Hoy, instituciones como ONG, colegios, hospitales y empresas privadas están llamadas a tener un altísimo nivel de gestión.

Sin perjuicio de lo avanzado, una segunda mirada advierte que algunos se han dormido en los laureles, creyendo que la pega ya se hizo porque se aprobó tal o cual ley (ejemplo, Alta Dirección Pública). Muchos han perdido el entusiasmo, la pasión o simplemente el sentido de urgencia en esta tarea.

Hay gente que cree que lo procedente ahora ya no es mejorar la gestión del aparato estatal, sino sólo cambiar el número de ministerios. Craso error. Todavía existen muchas entidades públicas de estándar muy bajo. Por eso la tarea actual es masificar, llegando a todos los rincones del sector público.

¿Ámbitos en los cuales focalizarse? Primero, el mundo municipal, que es la puerta de entrada y el rostro visible del Estado para el 99 por ciento de los ciudadanos. Aquí tenemos muchos vestigios de una gestión anticuada e ineficiente. Otro ejemplo es la salud. Organizar, administrar un hospital o un consultorio es de una alta complejidad, y no basta con darle más recursos, por muy necesarios que éstos sean. Finalmente, la educación. Aquí la calidad se juega en la gestión de los colegios. ¿Por qué en un mismo ambiente unos destacan y otros salen reprobados? La necesidad y la diferencia en todos estos casos se juega, no exclusiva pero sí principalmente, en la calidad de la dirección, en la capacitación y en las tecnologías de información.

¿Cómo avanzar? ¿Quién tiene la primera responsabilidad? A mi juicio, no hay modernización sin el compromiso de la más alta autoridad política, es decir, la Presidenta de la República. Tiene que haber convicción política en ella de que esto es importante, porque todavía quedan muchos huevos que quebrar y algunos resultados se verán a mediano y largo plazo.

En este plano, los últimos años del gobierno del Presidente Lagos fueron de dulce y agraz. Por un lado, se aprobaron leyes fundamentales para la reforma (como la de financiamiento de partidos políticos y Alta Dirección Pública), mientras en la práctica el tema se caía de la agenda.

Hoy tenemos que poner un énfasis permanente en modernizar, mejorar, acercar la gestión pública a la gente, todos temas en los cuales se ha bajado la guardia o en que nos hemos estancado. Que 10 o 15 reparticiones se hayan modernizado, no hace que el Estado chileno logre una primera categoría mundial en todas sus partes.

También tiene que haber un plan. No se puede ir a tontas y a locas haciendo todo tipo de iniciativas aisladas.

Por último, es necesario considerar cómo se va a medir la modernización. Se debe establecer un diagnóstico y métricas para el durante y el después, en procesos y en impacto, en trámites internos, pero sobre todo en satisfacción de la gente, que es lo que hace una empresa de servicios. El Estado es precisamente esto: una gran empresa de servicios que debe medir sistemáticamente la satisfacción del usuario.

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