Fuente: La Segunda
Por: Felipe Kast
Estudiante Doctorado en Políticas Públicas
Harvard University
En general la discusión sobre el sistema previsional se ha centrado en la necesidad de aumentar dos variables, competencia y cobertura, siendo la ultima el tema de esta columna.
La cobertura actual, similar a la del sistema antiguo, es aproximadamente un 60% de la fuerza de trabajo. Bajo una perspectiva dinámica, por entradas y salidas del sistema, esta cifra es sustantivamente mayor; digamos 85% de la fuerza de trabajo. En consecuencia, no basta con ser parte del sistema, siendo igualmente relevante la proporción del tiempo cotizando a lo largo de la vida. Si cotizas aproximadamente la mitad de la vida laboral, esto es, 20 años, tienes derecho a la Pensión Mínima con garantía estatal. Sumando y restando, aproximadamente un 40% de los miembros del sistema se jubilarán con una pensión inferior a la pensión mínima. Para ellos, si se encuentran en condición de pobreza, existe la alternativa de postular a la Pensión Asistencial.
Entre los no cubiertos por el sistema, o con muy baja densidad, se encuentran los trabajadores independientes. Ellos pueden cotizar voluntariamente, pero solo un 5% de ellos lo hace y al parecer no ahorran suficiente para la vejez. En una novedosa propuesta, recientemente elaborada por Berstein, Reyes y Pino (2005), se sugiere que la cotización para los trabajadores independientes se realice, como una opción voluntaria pero por defecto, a través de las devoluciones de impuesto. Con esto, y basados en evidencia sobre economía del comportamiento, se esperaría un aumento significativo en su participación. Siendo el Servicio de Impuestos Internos el departamento más moderno del Estado, la propuesta parece bastante atractiva y debiéramos tomarla en serio. Con todo, esta alternativa soluciona el problema exclusivamente a trabajadores independientes de altos ingresos dado que, en general, trabajadores independientes de menores ingresos no tienen necesidad de declarar impuestos.
Alternativas? Hay varias discutiéndose en este momento, y si me apuran, me inclino por la más simple; aumentar importancia de la Pensión Asistencial. De todas formas, ninguna de las opciones que se barajan me deja del todo conforme. Una alternativa menos explorada, y muchas veces descartada con poca evidencia, es fomentar y/o subsidiar el ahorro entre los pobres. Tendemos a pensar que el pobre se comporta distinto al resto; "se va a gastar inmediatamente todo lo que tiene". En teoría, y siguiendo a Deaton (1990) y a Carrol (1992), los pobres tienen una razonable demanda por ahorro preventivo. En práctica, sabemos poco sobre las costumbres de ahorro y mecanismos de previsión entre los pobres. Explorar la alternativa, y quizás realizar un experimento para indagar al respecto, es potencialmente una tarea para la nueva comisión encabezada por Mario Marcel.
Hoy tenemos un subsidio al ahorro previsional para el resto de la población (el ahorro provisional voluntario), pero nada para los trabajadores de bajos recursos. Adicionalmente, el Banco Estado parece ser una plataforma adecuada para penetrar los sectores de bajos recursos en cuanto existen más de 10 millones de sus libretas de ahorro y eventualmente la tecnología permitiría utilizar pequeños kioscos como lugares de depósito y retiro.
|