Fuente: Revista Que pasas
Fecha: 31 de diciembre de 2005
Por: Ceina Iberti
Colaboración: Nicolás Cáceres y Gonzalo Layseca
Ciento doce personas del mundo académico y político respondieron la encuesta de Qué Pasa donde se les pedía escoger a los cinco intelectuales más influyentes del país. Pero con una salvedad: el objetivo no era que eligieran a los investigadores o científicos más destacados en sus respectivas áreas de especialidad, sino a los llamados "intelectuales públicos": personalidades de la ciencia o las humanidades que hayan trascendido sus campos específicos de estudio y cuyos intereses o ideas no estén al margen de los debates que cruzan al resto de la sociedad. El ranking que se publica en estas páginas entrega una serie de datos interesantes sobre los 45 intelectuales públicos más votados: son casi todos hombres, la mayoría estudió Derecho o Economía, tienen en promedio 65 años de edad y casi la mitad se doctoró en universidades extranjeras.
La definición más clásica y a la vez simple de intelectual es la de quien se dedica al estudio de las ciencias o las humanidades. Según ese concepto, intelectual es un biólogo que investiga en su laboratorio sin otro objetivo que compartir sus conocimientos con otros científicos de su área o un filósofo cuyos escritos circulan en revistas especializadas o en estrechos auditorios académicos.
Para la elaboración de este ranking, sin embargo, no se buscó ese perfil de intelectual clásico, en su mayoría ajeno al público general.
El objetivo fue identificar y ponderar en Chile a quienes el estadounidense Richard A. Posner -en su libro Public Intellectuals- definió como "intelectuales públicos", es decir, especialistas que trascienden sus propias áreas específicas de conocimiento y que comunican sus ideas y conceptos a un público más amplio que el de su especialidad, sea ésta académica o científica. Como explica Posner, el intelectual público es alguien cuyo pensamiento no está al margen de los debates que interesan al común de la sociedad, sino un especialista que hace propios esos temas y, desde su especialidad o más allá de ella, le da a su análisis un sentido más masivo.
Con ese objetivo, Qué Pasa les pidió a 112 personalidades -quienes respondieron libremente y sin listas cerradas- provenientes del mundo académico y político -rectores, decanos, think tanks, miembros de las academias, ministros y senadores- que escogieran a los cinco intelectuales más influyentes del país (la lista de personas que votaron está al final de este artículo). A todos los que participaron se les hizo especial hincapié en que debían escoger a personas que, además de haber destacado en sus áreas, las hubieran trascendido y demostrado capacidad de transmitir sus ideas o proyectos públicamente y de contribuir al debate.
De acuerdo al desglose de las profesiones y edades de los 45 personajes más votados del ranking, el perfil del intelectual chileno es -en promedio- el de un hombre de 65 años, que se tituló de abogado o economista y que en un alto porcentaje cursó estudios de posgrado.
El promedio general de edad de los 45 intelectuales no es un antecedente que llame la atención, como tampoco que los cinco intelectuales más votados tengan un promedio de edad de 70 años. Al contrario, lo inesperado habría sido encontrarse con un promedio de edad menor de 45 ó 40 años, dado que en general la ciudadanía tiende a valorar la experiencia y el prestigio que se logra a través del paso del tiempo y la acumulación de escritos, libros u obras. Aunque con una metodología y objetivo distintos, el ranking mundial de intelectuales que en octubre pasado elaboraron las revistas Prospect y Foreign Affairs dio cuenta del mismo fenómeno: de los primeros cinco puestos -Noam Chomsky, Umberto Eco, Richard Dawkins, Vaclav Havel y Christopher Hitchens-, el más joven fue Hitchens, con 56 años. En el caso del ranking de Qué Pasa, de los primeros cinco, el menor es Claudio Bunster (57), mientras que el mayor es Juan de Dios Vial Larraín (81). Como curiosidad, el intelectual más joven del ranking es el cientista político Patricio Navia (35), y el mayor, el poeta Nicanor Parra (91).
Lo que sí sorprende es la escasa presencia de mujeres entre los intelectuales más votados. Sólo hay tres: la filósofa Carla Cordua, la historiadora Lucía Santa Cruz y la antropóloga Sonia Montecino. Ello no es distinto, en todo caso, de lo que sucede en los países desarrollados. Por ejemplo, en el ranking de intelectuales de las revistas Prospect y Foreign Affairs, sólo había tres mujeres entre las 20 personas que lideraron la lista. Pero en el caso de Chile hay un segundo dato curioso: las tres mujeres escogidas provienen del campo humanista.
Si se jerarquiza de acuerdo a los estudios de pregrado de los intelectuales mencionados en la lista, la carrera más recurrente es Derecho: doce de los 45 mencionados estudiaron Leyes, si bien no todos ejercieron después. Son los casos de Ricardo Lagos, Jorge Edwards y Gonzalo Vial, cuyo reconocimiento público surgió de campos distintos al Derecho. Pero lo más probable es que si este mismo ranking se hubiera consultado en los años '50, una parte importante de los mencionados también habría provenido de Derecho.
En segundo lugar están Economía y Filosofía, con nueve casos cada una. Esto da cuenta tanto de la importancia que ha adquirido la economía en el debate público como del terreno que han ganado los economistas como referentes intelectuales. Siguiendo con la misma analogía, hace 50 años este ranking difícilmente habría arrojado igual número de intelectuales-economistas, y no porque la carrera no existiera -en la Universidad Católica la Facultad de Economía se fundó en 1924-, sino porque su auge profesional dice relación con procesos que el país vivió varias décadas después.
La tercera carrera más reiterada entre los intelectuales es Ingeniería Civil -seis- y la cuarta es Historia -cinco-.
Un 82 % de los 45 profesionales que lideran en ranking tiene estudios de posgrado. Sin embargo, sólo la mitad (22) de los intelectuales más influyentes del país se doctoró, lo que podría estimarse bajo si se considera que se trata de la elite más influyente.
Lo que parece positivo -por el efecto del intercambio de conocimientos- es que todos los doctorados, salvo Carlos Peña (Filosofía, Universidad de Chile) obtuvieron ese grado en el extranjero: José Joaquín Brünner (Educación, Oxford), Claudio Bunster (Física, Princeton), Carla Cordua (Filosofía, Complutense), Sebastián Edwards (Economía, Chicago), Eduardo Engel (Economía, MIT, y Estadísticas, Stanford), Ricardo Ffrench-Davis (Economía, Chicago), Fernando Flores (Filosofía, Berkeley), Alejandro Foxley (Economía, Wisconsin), Joaquín Fermandois (Historia, Sevilla), Oscar Godoy (Filosofía, Complutense), Eric Goles (Matemáticas Aplicadas, Grenoble), Alfredo Jocelyn-Holt (Historia, Oxford), Ricardo Lagos (Economía, Duke), Pedro Morandé (Sociología, Erlanger-Nümberg), Humberto Maturana (Biología, Harvard), Patricio Navia (Ciencia Política, Nueva York), Luis Riveros (Economía, California), Gonzalo Rojas Sánchez (Derecho, Navarra), Igor Saavedra (Física, Manchester), Agustín Squella (Derecho, Complutense) y Eugenio Tironi (Sociología, Escuela de Altos Estudios Sociales de París).
El ranking confirma que las universidades tradicionales han perdido el "monopolio" de las capas intelectuales que tuvieron hasta los '80, cuando surgieron en Chile los planteles privados. Dieciocho de los 45 intelectuales de la lista hacen clases en universidades privadas, y ocho de ellos son profesores exclusivamente en esos planteles. Catorce intelectualas enseñan sólo en universidades del Consejo de Rectores, mientras que nueve son docentes tanto en privadas como tradicionales.
Entre los intelectuales más influyentes del país hay doce premios nacionales. Tres de Humanidades y Ciencias Sociales: Juan de Dios Vial Larraín (1997), Humberto Giannini (1999) y Ricardo Ffrench-Davis (2005). Cinco de Literatura: Nicanor Parra (1969), Gonzalo Rojas Pizarro (1992), Jorge Edwards (1994), Volodia Teitelboim (2002) y Armando Uribe (2004). Cuatro de Ciencias: Igor Saavedra (Física,1981), Eric Goles (Ciencias Exactas, 1993), Humberto Maturana (Ciencias Naturales, 1994) y Claudio Bunster (Ciencias Exactas, 1995). Además, Edwards y el poeta Rojas obtuvieron el Premio Cervantes, considerado el Nobel de la literatura hispánica. Rojas suma junto a Parra el Premio Reina Sofía.
Seis políticos en ejercicio se cuentan entre los intelectuales influyentes: el presidente Ricardo Lagos, el ex presidente Patricio Aylwin y los senadores Edgardo Boeninger, Fernando Flores, Alejandro Foxley y Gabrial Valdés. A ellos se suman los ex ministros Hernán Büchi, José Joaquín Brünner y Gonzalo Vial. Boeninger, Flores, Foxley y Valdés también fueron ministros de Estado.
Jaime Antúnez, Jorge Arancibia, Horacio Aránguiz, Nelson Ávila, Pablo Barros, Luis Bates, Edgardo Boeninger, Bernardino Lira, José Joaquín Brünner, Helmut Brunner, Carlos Cáceres, Carlos Cantero, Jaime Campos, Marco Cariola, Jorge Cauas, Regina Claro, Juan Antonio Coloma, Gastón Concha, Carlos Conca, Juan Ricardo Couyoundijan, Hernán Corral, Andrés Cuneo, Andrés Chadwick, Julio Chesta, Eduardo Dockendorff, Hernán De Solminihac, Antonio Dougnac, Alfonso Dulanto, Sergio Espejo, Alberto Espina, Oliver Espinosa, Baldomero Estrada, María Ignacia Errázuriz, Octavio Enríquez, Sergio Fernández, Arturo Fontaine Aldunate, Claudio Fuentes, Cecilia García Huidobro, José García Ruminot, Cristián Gazmuri, Jaime Gazmuri, Alfonso Gómez, Gonzalo Grebe, Alejandro Guzmán, Clarisa Hardy, Antonio Horvath, José Miguel Ibáñez Langlois, Ricardo Krebs, Francisco Labbé, Jorge Las Heras, Hernán Larraín, Cristóbal Marín, Sergio Martínez Baeza, Jorge Martínez Busch, Carlos Martínez Sotomayor, Sergio Molina, Rafael Moreno, Fernando Moreno, Roberto Muñoz Barra, Juan Guillermo Muñoz, Alfonso Muga, Roberto Nahum, Jaime Naranjo, Rodrigo Navia, Gracia Navarro, Jovino Novoa, Ricardo Núñez, Adriana Olguín de Baltra, Francisco Orrego, Augusto Parra, Baldo Prokurica, Yasna Provoste, Teresa Pereira¸ Cecilia Pérez, Jorge Pérez Barbeito, Jorge Pizarro, Marino Pizarro¸ Joseph Ramos, Jaime Ravinet, Julio Retamal, Fernando Retamal, Luis Riveros, Jorge Rodríguez, Sergio Romero, Mariano Ruiz-Esquide¸ Juan Saavedra, Luis Schmidt, Rodolfo Stange, Lucas Sierra, Agustín Squella, Fernando Silva, Félix Schwartzmann Turkenich, Juan Pablo Toro, Sonia Tschorne, Wiliam Thayer, Tito Ureta, Gabriel Valdés, Guillermo Vásquez, Juan Eduardo Vargas, Andrés Velasco, Ramón Vega, Gerardo Vidal, José Antonio Viera-Gallo, Juan de Dios Vial Larraín, Ignacio Walker, Andrés Weintraub, Arturo Yrarrázaval, Adolfo Zaldívar, Andrés Zaldívar, Patricio Zapata, Faride Zerán y Ubaldo Zúñiga.
El porcentaje obtenido corresponde al número de menciones entre los encuestados.
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