En simple, se trata de ayudar a quienes no tienen empleo. No ha sido fácil, porque los municipios ponen trabas al otorgamiento de permisos y la noble labor que busca esta revista independiente no siempre llega a su fin. También hubo problemas de deserción. Y a diferencia de lo que sucede en otras partes del mundo, Hecho en Chile no cuenta con apoyo de ninguna ONG o del Estado, sino con las ganas de este agrónomo, que estudió un magíster en economía en la Católica y fotografía en la Universidad de Nueva York. Su tesón, su empuje para no abandonar un proyecto que en Londres ha sido un éxito (Big Issue se llama la revista allá) hacen que Jorge sea un quijote del siglo veintiuno. De esos que hacen falta. |