A los jóvenes sí les interesa lo que ocurre en el país. Y, para demostrarlo, dice, entró en política. En la primera elección parlamentaria de su vida logró una pequeña hazaña: derrotar al socialista Felipe Valenzuela, que era diputado por Antofagasta desde 1990 y una figura emblemática de la izquierda en el norte grande. Contra todas las encuestas y los augurios, el DC Araya ganó y hoy es el diputado más joven del país. Su liderazgo emergente lo tiene además como tercer vicepresidente de la directiva de su partido, el mismo en que militaba su padre, el alcalde de Antofagasta Pedro Araya, fallecido hace dos meses. Por ahí le vino la vocación a su hijo, más la inquietud social formada en parte en el colegio San Luis de Antofagasta, de los jesuitas. "No ha sido fácil ser el diputado más joven, porque hay figuras muy tradicionales que tienen bastante camino recorrido. Cuesta demostrar que trabajas seriamente", reconoce. A él le gustan los temas municipales -que aprendió por 11 años acompañando a su padre-, por lo que se involucró mucho en el debatido proyecto de ley de Rentas II. |